ANALISIS DEL MITO DE LA CAVERNA/
18-06-2012
Dra.
Francis Adriana Loreto.
francisloreto@hotmail.com
El mito de la caverna consiste
en una imagen con infinidad de simbolismos, que para quien lo observe, tendrá
diferente interpretaciones, es más las variadas opiniones serán tantas como
personas puedan verla. Entre las muchas opiniones que pueden conseguirse,
siempre se tendrá presente que se trabajara para contar desde la perspectiva
epistémica las fases o periodos del conocimiento según platón. Esta explicación
alegórica se ubica al inicio del libro VII “La República”, del mismo autor y
posteriormente explicada al final del mismo ejemplar.
Entre los muchos que se pueden
conseguir para representarlo, se seleccionará de un autor desconocido el más
usado, dicho pasaje consiste en un paisaje con el sol en lo alto, árboles y
pájaros volando, una abertura en la tierra que sirve de entrada a una caverna
de manera descendente, donde personas temerosas, cubriéndose de la fuerte luz,
intentan salir, en la parte intermedia una fogata encendida da una tenue luz a
las personas vestidas con túnicas y que transportan toda clase de objetos,
estos a su vez se proyectan en el muro del frente por la luz de la fogata,
justamente al lado se encuentra un muro o tabique donde están otras personas
amarradas con cadenas y solo poseen una única visión, la de los objetos
transportados por los otros.
La situación expuesta con
anterioridad pudiera contarse como un viaje, iniciándose en cualquier lugar de
ninguna parte, el símbolo más significativo está presente en la misma caverna,
que sería el punto de partida desde el sub-mundo o subjetividad, también
contaría la alegoría del útero materno, ya que la acción transformadora se
asemeja a las entrañas de la madre tierra.
Esta posee algunas divisiones,
lo que representa los muchos caminos, las posibilidades que estarían sujetas
dependiendo el lugar que ocupes entre ellas. Así que, pasemos a explicar lo que
para el autor representan.
Comenzando por los
hombres-niños, sentados en el piso con piernas recogidas, encadenados en
piernas y cuello, sin la posibilidad de movimiento, con vista al frente, estos
indicadores hablan del momento fetal, donde cada uno de nosotros somos
vulnerables e indefensos, las cadenas representan el cordón de la vida, la
unión con lo esencial, con lo terrenal, con el alimento, con la nutrición, las
cadenas pasan por el cuello y las piernas, el cuello es el indicador
psicológico del puente entre el yo interno y el mundo externo, al estar
encadenados justamente allí, me dice que es el agarre, el sometimiento por
causas externas de vinculación entre los dos mundos, el otro el de las cadenas
en las piernas, nos cuenta la imposibilidad del desplazamiento, del
reconocimiento, de la exploración del mundo circundante.
La vista al frente manifiesta
rigidez de acción, de interacción con el otro a través del sentido visual, y
aquí aparece un doble indicador, ya que son cuatro los que están sentados, el
cuatro representa la lucha contra los límites, la lucha contra la mentalidad
científica, para aquellos tiempos platón introduce en sus escritos
específicamente en el libro de “La Republica” lo sublime del pensamiento
filosófico, su obra en el tomo VII, está centrada en el descubrimiento de la
subjetividad, él manifestaba que solo se podía entender al mundo cuando se
coloca la atención a los detalles, al ingenio para la organización, la lealtad,
los valores y el sentido del orden entre el desorden y este pensamiento se
enmarca en los cuatro sentados, con una visión reflejada en el muro del frente,
aquí también existe la posibilidad de una sola mirada del mundo inmediato, que
estaría sujeta a la poca experiencia, señalando así el corto nudo del
pensamiento.
La otra división consiste en
una triada de hombres que transportan objetos alzados que se reflejan en el
muro por la luz que expide la fogata que se encuentra justamente detrás y por
encima de ellos, los hombres van vestidos con túnicas y con la posibilidad de
hablar entre ellos y desplazarse.
Aquí el simbolismo para contar
el conocimiento se encuentra manifiesto en el intercambio de las ideas a través
del verbo, la exploración del mundo amplía la visión con la posibilidad del
movimiento. El hecho de que estén cubiertos por ropas, habla del status
alcanzado y del celo con que guardan lo obtenido. La hoguera al fondo y por
encima representa el conocimiento sagrado, el descubrimiento de la esperanza o
la meta, es la guía a seguir. La cercanía del fuego a la entrada de la caverna,
cuenta la posibilidad de mantenerse siempre encendida, creando energía y
esperanza en el camino hacia el conocimiento, también está asociado al recto
camino a la transmutación de la ideas del pensamiento creador.
En algún momento, un
hombre-niño, logra liberarse de las cadenas que lo aprisionaban, y sale
temeroso al exterior, pero la luz es tan fuerte que se queda en el intermedio,
pero haciendo un acto de justicia con el otro, decide liberar a los oprimidos.
Los que se atreven a salir poco a poco de la caverna, se encuentran en la
superficie con un mundo ilimitado, amplio y magnificente. Esta última parte se
cuenta como la exaltación del conocimiento, la responsabilidad de quien sabe y
ayuda a los otros es el sustento del símbolo filosófico. Desde que el
hombre-niño, realiza el recorrido por la caverna, a esta fase platón la llama
“El duro camino hacia el conocimiento”, es la ascensión del ser, se dice que es
necesaria la dialéctica para el cumplimiento del destino. En el simbolismo
presente, está el sol, el cual pertenece al mundo de la ideas y del bien, los
arboles el horizonte y las aves, representan la belleza del cosmos y la
policromía del mundo de las ideas.