El
feminismo es considerado una corriente de pensamiento filosófico, que ha sido
interpretada desde muchas percepciones y visiones particulares a favor o en
contra del maltrato hacia las féminas.
Algunas veces causando la acción emocional de huida de situaciones que no
pueden negociarse y que a veces quienes están en esa situación se
arrepienten por la crisis que provoca la
salida de la zona de confort. En la actualidad (Julio 2016), se ha tipificado
muchas formas de maltrato y este post no pretende clasificarlas en profundidad,
sin embargo tradicionalmente se ha oído hablar de maltrato psicológico – social
– físico – verbal – y hasta electrónico, estos poseen las características de
ser una transgresión hacia la humanidad del otro, como es obvio, acá se
considera maltrato a un momento en la relación de vulnerabilidad de un
individuo frente a uno o varios que ejercen fuerza, presión o intimidación para
que el otro acceda a la solicitud del agresor, convirtiéndose en una relación
de verdugo – vulnerado, hasta que el vulnerado decida accionar y camine hacia
su liberación.
En la postmodernidad, modelo filosófico
histórico, donde todas las relaciones de
poder y posiciones dogmáticas caen por el libre acceso a las comunicaciones, me
atrevo a asegurar que el auge y la fortaleza de las féminas, que de paso han
tomado al feminismo como bandera, pero que este va mucho más allá de batallas
en favor de algunas situaciones verdaderamente duras pero batallas individuales
que deben darse, la fortaleza está en el acceso a la tecnología y a las redes
de ayuda que permiten generar seguridad y acción para acercarse a la luz al
final del túnel. Es propicia la época, el momento y el lugar para decidir si te
quedas donde estas o si decides caminar con dignidad, orgullo, seguridad,
respeto y amor propio, hacia tu liberación personal, rompiendo de una vez y
para siempre con lo que te hace daño y vulnera el ser humano que hay en ti.
Dile NO al maltrato de cualquier naturaleza, apóyate en los tuyos que te ayuden
a moverte hacia la luz.