domingo, 26 de junio de 2016
¿Está el nido venezolano vacío?
Algunos de nosotros hemos oído o sentido en carne viva lo que significa la expresión ¡Nido vacío!, el cual desde la psicología se expresa como el abandono por parte de la cosa querida por algún motivo, entre algunos la muerte, la separación física del cónyuge ó del hijo. Sencillamente se van de casa, como sea el caso siempre representará un dolor de abandono, te quedas allí con tus tristezas, melancolías, soledades, costumbres, atenciones, tradiciones, con el amor en espera, la sensación de vacío nadie la puede llenar. En la actualidad esta sensación de abandono afecta a ambos géneros, tanto hombres como mujeres, pues los roles sociales han cambiado y ya no es solo la fémina la cuidadora de la cueva.
Y hablando de cueva, quiero representar para este escrito su significado, que entre tantos me agrada el que dice que es un lugar apto para vivir, brindando cobijo a los seres humanos, caracterizada por un territorio, delimitado con una historia y cultura propia del lugar. Lo anterior me obliga a chequear los elementos del nido vacío venezolano, sus características y las consecuencias. En este sentido, la edición electrónica del diario “El Nacional” de fecha: 26 de junio 2.016. aparece un artículo que a grandes rasgos manifiesta “Alrededor de 1.6 millones de venezolanos han emigrado en los últimos 15 años” y menciona el citado artículo, que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ubica a Venezuela en la séptima posición del índice de migraciones en América Latina. Entre los elementos que impregnan tal decisión se encuentran: La inseguridad, la violencia en todas sus formas, miedo a perder la vida, la grave crisis económica, social, política y de salud, no es interés de este articulo ampliar las aristas de cada uno de las posibles causas que impulsan la migración, pero si hacer notar el abandono en el que se encuentra esta nación por la pérdida de sus hijos, en su mayoría jóvenes y no me refiero a los múltiples “Muertos” que ocurren a diario en la propia cueva, y que en su mayoría no llegan a 30 años de edad.
Me refiero sencillamente a quienes decidieron con la mejor de las bendiciones irse del nido. Colocar el énfasis en el nido ó como lo llame con anterioridad “La Cueva”. La cueva posee el mayor número de acceso al conocimiento gratuito comparado a otros países latinoamericanos, uso y disponibilidad de recursos, participación desde la libertad y sostenibilidad para las generaciones futuras en términos ecológicos, económicos y sociales. Sin embargo se observa: Desolada, impune, abandonada, triste, pero con el deseo firme de cambio, de reencuentro, de ilusión, sencillamente de que el hijo amado vuelva a casa, ya que es importante, no solo para la cueva, sino para el mismo. Todos somos necesarios y si, es cierto, en algún momento debemos abandonar el nido, sin embargo, que sea por las causas correctas y no por obligados a vivir. Mientras este nido “La cueva” está congelado, esperando la fuerza joven que se requiere para vencer y transformar las realidades.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario