domingo, 3 de marzo de 2013

POR AHORA........PUBLICARE ALGUNAS PRODUCCIONES DEL EQUIPO DE TRABAJO, EN CIENCIAS DE LA EDUCACION.



UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL
“ROMULO GALLEGOS”
ÁREA DE POSTGRADO
DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
PUERTO ORDAZ
ANALISIS DEL MITO DE LA CAVERNA
Realizado por el Grupo V Jornada de la tarde de Puerto Ordaz
Navarro, Gregorio
Loreto, Adriana
Talez, Goyomar
Bander, Zuleika
González Tirza
Pinilla, Isbelia
El mito de la caverna consiste en una imagen con infinidad de simbolismos, que para quien lo observe, tendrá diferente interpretaciones, es más, las variadas opiniones serán tantas como personas puedan verla. Entre las muchas opiniones que pueden conseguirse, siempre se tendrá presente que se trabajara para contar desde la perspectiva epistémica las fases o periodos del conocimiento según platón. Esta explicación alegórica se ubica al inicio del libro VII “La República”, del mismo autor y posteriormente explicada al final del mismo ejemplar.
Entre los muchos que se pueden conseguir para representarlo, se seleccionará de un autor desconocido el más usado, dicho pasaje consiste en un paisaje con el sol en lo alto, arboles y pájaros volando, una abertura en la tierra que sirve de entrada a una caverna de manera descendente, donde personas temerosas, cubriéndose de la fuerte luz, intentan salir, en la parte intermedia una fogata encendida da una tenue luz a las personas vestidas con túnicas y que transportan toda clase de objetos, estos a su vez se proyectan en el muro del frente por la luz de la fogata, justamente al lado se encuentra un muro o tabique donde están otras personas amarradas con cadenas y solo poseen una única visión, la de los objetos transportados por los otros.
La situación expuesta con anterioridad pudiera contarse como un viaje, iniciándose en cualquier lugar de ninguna parte, el símbolo más significativo está presente en la misma caverna, que sería el punto de partida desde el sub-mundo o subjetividad, también contaría la alegoría del útero materno, ya que la acción transformadora se asemeja a las entrañas de la madre tierra.
Esta posee algunas divisiones, lo que representa los muchos caminos, las posibilidades que estarían sujetas dependiendo el lugar que ocupes entre ellas. Así que, pasemos a explicar lo que para el autor representan.
Comenzando por los hombres-niños, sentados en el piso con piernas recogidas, encadenados en piernas y cuello, sin la posibilidad de movimiento, con vista al frente, estos indicadores hablan del momento fetal, donde cada uno de nosotros somos vulnerables e indefensos, las cadenas representan el cordón de la vida, la unión con lo esencial, con lo terrenal, con el alimento, con la nutrición, las cadenas pasan por el cuello y las piernas, el cuello es el indicador psicológico del puente entre el yo interno y el mundo externo, al estar encadenados justamente allí, me dice que es el agarre, el sometimiento por causas externas de vinculación entre los dos mundos, el otro el de las cadenas en las piernas, nos cuenta la imposibilidad del desplazamiento, del reconocimiento, de la exploración del mundo circundante.
La vista al frente manifiesta rigidez de acción, de interacción con el otro a través del sentido visual, y aquí aparece un doble indicador, ya que son cuatro los que están sentados, el cuatro representa la lucha contra los límites, la lucha contra la mentalidad científica, para aquellos tiempos platón introduce en sus escritos específicamente en el libro de “La República” lo sublime del pensamiento filosófico, su obra en el tomo VII, está centrada en el descubrimiento de la subjetividad, él manifestaba que solo se podía entender al mundo cuando se coloca la atención a los detalles, al ingenio para la organización, la lealtad, los valores y el sentido del orden entre el desorden y este pensamiento se enmarca en los cuatro sentados, con una visión reflejada en el muro del frente, aquí también existe la posibilidad de una sola mirada del mundo inmediato, que estaría sujeta a la poca experiencia, señalando así el corto nudo del pensamiento.
La otra división consiste en una triada de hombres que transportan objetos alzados que se reflejan en el muro por la luz que expide la fogata que se encuentra justamente detrás y por encima de ellos, los hombres van vestidos con túnicas y con la posibilidad de hablar entre ellos y desplazarse.
Aquí el simbolismo para contar el conocimiento se encuentra manifiesto en el intercambio de las ideas a través del verbo, la exploración del mundo amplía la visión con la posibilidad del movimiento. El hecho de que estén cubiertos por ropas, habla del status alcanzado y del celo con que guardan lo obtenido. La hoguera al fondo y por encima representa el conocimiento sagrado, el descubrimiento de la esperanza o la meta, es la guía a seguir. La cercanía del fuego a la entrada de la caverna, cuenta la posibilidad de mantenerse siempre encendida, creando energía y esperanza en el camino hacia el conocimiento, también está asociado al recto camino a la transmutación de la ideas del pensamiento creador.
En algún momento, un hombre-niño, logra liberarse de las cadenas que lo aprisionaban, y sale temeroso al exterior, pero la luz es tan fuerte que se queda en el intermedio, pero haciendo un acto de justicia con el otro, decide liberar a los oprimidos. Los que se atreven a salir poco a poco de la caverna, se encuentran en la superficie con un mundo ilimitado, amplio y magnificente. Esta última parte se cuenta como la exaltación del conocimiento, la responsabilidad de quien sabe y ayuda a los otros es el sustento del símbolo filosófico. Desde que el hombre-niño, realiza el recorrido por la caverna, a esta fase platón la llama “El duro camino hacia el conocimiento”, es la ascensión del ser, se dice que es necesaria la dialéctica para el cumplimiento del destino. En el simbolismo presente, está el sol, el cual pertenece al mundo de la ideas y del bien, los arboles el horizonte y las aves, representan la belleza del cosmos y la policromía del mundo de las ideas.

MI CREDO


Creo en el padre hacedor de todas las cosas.
Creo en la palabra sincera y en la sonrisa franca.
 Creo en los ángeles que acompañan la continuidad de mis días.
Creo en la transcendencia de la energía humana y en el renacer desde las cenizas.
Creo en el amigo verdadero y en la fidelidad de la palabra empeñada.
Creo en el AMOR como energía y fuente de vida divina.
Creo en la unión familiar, fuente de inspiración verdadera.
 Creo en la soledad, como resguardo del corazón herido y en espera de la curación.
Creo en los niños como fuente eterna de sabiduría, alegría, lógica, y sapiencia.
Creo en el optimismo, en los milagros y en el amor verdadero.
Creo en el poder de uno, y en la unión por las causas justas.
Creo con firmeza y con fe que el hombre pensará en la inutilidad de la guerra.
Creo en el amanecer en compañía del ser amado y en la contemplación del futuro con optimismo y alegría.