El binomio madre-hijo para la psicología es significativo ya que en esa relación se comienzan a establecer pautas comunicativas que más tarde nos servirán para crear lazos afectivos con las demás personas.
Ocurre que si ese lazo no se aprieta con lindos moñitos, puede pasar una catástrofe en la vida del pequeñito. Tanto es así, que éstos pueden hacer depresión y morir en pocas semanas, si el sustituto no cumple con las exigencias afectivas del recién nacido., éste hace una angustia de separación causándole en el peor de los casos la muerte.
Si el bebe obtiene mediana satisfacción, entonces estaría perfilándose una personalidad desprendida, sin arraigo y en la vida adulta seria un desastre en las relaciones, Ojo en el peor de los casos, ó volverse carente de afecto y buscarlo en quién no debe, y estaríamos ante una persona problemática en las relaciones.
Para quienes han tenido la dicha ( Que afortunadamente somos muchísimos ), de establecer un binomio afectivo pleno, somos blanco de la manipulación.
Explico:
¿A quién no le agrada una palabra bonita? ¿ Una caricia? ¿Una sonrrisa?
¿Quién no siente la añoranza de que lo sostengan unos brazos amorosos, que le sonrían y que lo arrullen?
¡Aja, por allí van los tiros!
Todo, pero todo lo que nos gusta, lo buscamos, de alguna manera enfilamos el satélite subjetivo para lograr nuestro objetivo, y paso a paso orbitamos hacía lo que n os conforta, hacía lo que nos parece agradable, ósea, las experiencias pasadas dejan una huella y sólo cuando han sido agradables queremos repetirlas.
Con este preámbulo he querido contar lo que pasa cuando hacemos una caricia, damos un sonrrisa ó tocamos y en el peor de los casos utilizamos los tres de manera simultanea.
Para nadie es un secreto que los afectos, públicamente demostrados en los sitios de trabajo, por compañeros que no pertenecen a tu red afectiva, sólo quieren de ti, la mejor de las disposiciones para que cumplas con la tarea.
Cuando el afecto es demostrado por tu red de apoyo, peor, porque te preparan para caer ante el embrujo de tu ser querido.
Es arrullo: Cuando esa persona que de paso te agrada mucho, te da lo que necesitas ósea, cariñitos en cantidades requeridas por ti, que dicho sea de paso tu pones la medida, haces lo que sea por agradar y no quedarte sol@. En otras palabras: ¿ A quién le amarga un dulce?
Es arrollo: Cuando quién domina la técnica consciente o inconscientemente la utiliza en ti. Para lograr un objetivo, ósea que hagas la tarea.
Cuando tú conoces la técnica y la utilizan en ti, tienes dos opciones: Si la persona pertenece a tu circulo afectivo sencillamente cierras los ojos y dices:
( Parafraseando a Mua) “A mí, quién me besa me quiere” ó reviertes la técnica a tu favor y de la misma manera, si la tarea no esta entre tus cosas subjetivas que se volverán objetivos, dices: “ ¡ Ay, coño ¡ sólo por hoy no puedo.
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